Naomi Klein, la ideóloga accidental de la anti-globalización presenta su libro «No Logo»
Se dejó de dar el beneficio de la duda. Las personas perdieron la fe en la idea de que las empresas y los políticos puedan cuidar de nuestro bien estar. Dejaron de creer. Están hartas -sobre todo aquellas que están completamente fuera de la "foto" en el modelo triunfante. Son palabras duras dichas con voz una voz dulce, cortada, aquí y allí, por una risa discreta en una cara bonita.
Naomi Kleim, una canadiense, hoy de 30 años, fue accidentalmente catapultada a la fama con su periodismo de intervención y, particularmente con el libro de más de 500 páginas en contra de la metáfora de los logotipos de las marcas - No Logo: taking aim at the brand bullies, publicado por Knopf, en Canadá, unas semanas después de las manifestaciones de Seattle en noviembre de 1999. Una coincidencia editorial frente a un evento que "sorprendió" a todo el mundo.
Los blancos de No Logo. (Site
del libro).
Las multinacionales y su cultura de las marcas. Las grandes asociaciones de la
regulación (Organización Mundial del Comercio, Fondo Monetario
Internacional, Cumbres de G7, G8) La "Tercera vía" y todo tipo
de política-marketing.
Paradojalmente, es tímida, no le gustan las multitudes ni gritar palabras de orden. Detesta que la encuadren como "propagandista", pero es tenida como la ideóloga de un movimiento muy diversificado y fragmentado, que eligió como blancos estimación a las multinacionales, incluso a las de "nueva ola", las grandes organizaciones de la regulación capitalista (FMI, OMC, G7, G8) y los políticos de sonrisa pepsodent. "Esto es, también, una reacción a la "tercera vía", al triunfo del estilo sobre la sustancia. Los políticos que entraron en el juego del marketing perciben, ahora, que las marcas son muy volátiles", subraya, con una sonrisa maliciosa, en esta entrevista exclusiva en Toronto.
Naomi está lejos del perfil austero de una Rosa Luxemburgo -la polaca que estuvo en la Revolución Rusa de 1905, fue líder de los 'spartakistas' en la Alemania Imperial y sería asesinada en 1919-, a pesar de que los movimientos de masas de las primeras décadas del siglo la seducen por su diversidad y amplitud.
Está aún más lejos del estilo de un Dany, le rouge (el líder estudantil del mayo francés Daniel Coh-Bendit, hoy diputado verde) al frente de los "enragés" de Mayo de 1968. "Muchos de esa generación son hoy capitalistas "cool". Pero no se cambia un sistema por no usar corbata", comenta en medio de otra risa.
J.N.R.:- ¿Quién es, al fin,
Naomi Klein? ¿Una periodista? ¿Una ideóloga?
Una radical del siglo XXI?
NAOMI KLEIN: - Periodista - primero que todo. Pero no del
estilo reporter. Tengo y expreso un punto de vista. Tal vez prefiera
el "rótulo" de periodista-activista. En 1995 me
di cuenta de que algo estaba por surgir y acompañé el
desarrollo de esos movimientos.
J.N.R.:- ¿Y por qué el título "No
Logo"?
N.K. : - ¡Suena bien! Me gusta el término. Y
a las personas les gusta repetirlo -cuando hablé con mis amigos,
fueron unánimes. Claro que hay un lado negativo en la expresión.
Puede estar dando la idea de que quiero eliminar los logotipos. Está claro
que, si se lee el libro, se ve que lo que pretendo, a partir de hechos,
es capturar el espíritu de este nuevo activismo de masas.
Juntar las piezas del rompecabezas
en un libro de 500 páginas
J.N.R.:- Muchos críticos lo designaron como un nuevo
Manifiesto de final de siglo, por encima de los eventos de Seattle. ¿Escribió «No
Logo» con ese fin político?
N.K.: - No, no es un Manifiesto, en el sentido en que yo lo
pienso -de una apelación a las barricadas, de un ejercicio
político retórico. Son 500 páginas de hechos,
justamente en oposición retórica. Mi objetivo es dirigirme
a la mente de las personas -de gente que está preocupada,
pero que no tiene un marco de pensamiento. Con el libro, intenté juntar
las piezas. Y mostrar el actual activismo desde una óptica
positiva.
J.N.R.:- Y el hecho de haber sido publicado
unas semanas después de Seattle, ¿ayudó a amplificar
el mensaje?
N.K.: - El movimiento estaba ahí. Todavía no
estaba en el radar político, pero estaba creciendo y formándose
como un movimiento genuinamente internacional. Y en Seattle se mostró.
Está claro que su dimensión fue una sorpresa para todos
J.N.R.:- ¿El enemigo del movimiento tiene una cara? ¿Son
las multinacionales de las marcas universales propagandeando un estilo
de vida y una ideología organizacional eficaz?
N.K.: - No son las multinacionales enfocadas individualmente.
Es el modelo económico que ellas representan, que mide el
progreso sólo a través del "crecimiento" y
de la lucratividad. Es un sistema masivo de consumismo y mensajes
a través de las marcas que está presente en todos los
rincones de nuestra vida del día-a-día, que invadió el
espacio público y personal.
J.N.R.:- Pero, ¿esa no es la "vieja" retórica
contra el capitalismo sólo que con nuevo discurso?
N.K.: - Algunos acusan, de hecho, que no es más que
un neo-comunismo. Es probable que haya quien piense en neo-comunismo
dentro del movimiemiento. No lo niego. Pero lo que veo en el movimiento
de los jóvenes activistas y en las nuevas ligas que se forman
en Estados Unidos y Europa es un renovado interés en soluciones
locales y diversificadas. No es un modelo único que está en
la mente de las personas, algo centralizado. Eso no funciona. Lo
que está en emergencia son nuevos modelos de democracia participativa,
de desarrollo económico comunitario, como antídoto
de la globalización y de la centralización capitalista.
No se cambia el capitalismo por no usar corbata
J.N.R.:-¿Los nuevos capitalistas de la revolución
de la información y de las marcas-concepto de esta segunda
mitad del siglo XX son diferentes de la guardia vieja del capitalismo
industrial?
N.K.: - Son y no son. No son diferentes, en lo fundamental,
obviamente. Las reglas son las mismas. Pero,también, es
verdad que la cultura del capitalismo cambió enormemente
- Richard Branson, o Jeff Bezos, o Bill Gates son otro tipo de "estrellas".
Tienen un estilo diferente en el campo espiritual, se visten de
forma original. Trajeron la cultura de los años 60 al capitalismo.
Pero un sistema económico no se cambia por la moda, ¡por
dejar de usar corbata!
J.N.R.:- Pero, las "stock-options", ¿no
son un corte con la gestión anterior, en el sentido de la
división de riqueza creada? ¿O funcionaron sólo
como la "zanahoria" mientras el Nasdaq estuvo en ascenso?
N.K.: -Depende. Fueron presentadas como una especie de "socialismo
cooperativo" en las empresas. Y, al comienzo, hasta hicieron
muchos millonarios -como reza la historia de Microsoft. Bill Gates
fue un genio. Pero esas empresas después se volvieron muy
estratificadas -1/3 de los empleados son "temporarios",
y tienen las manos vacías. Sólo un segmento ganó con
las "stock-options". En el caso de una Wall-Mart, por
ejemplo, eso es insignificante hasta financieramente.
Y, después, de la «corrección» nas bolsas, se revela
como algo muy vulnerable, como pura propaganda -sobre todo en muchas "dot.com" no
pasan hoy de ser "papeles" en las manos de personas que ganan menos
de lo que debieran.
J.N.R.: - ¿El triunfo de las marcas como conceptos
dirigidos a la mente de las personas es pura propaganda?
N.K.: - Depende. No creo que la Nike haga propaganda cuando
habla de conceptos. Este tipo de empresas está saliendo
estratégicamente del área de producción. Pretende
crear una cultura -coloca el grueso de la inversión en eso.
El problema es lo que está detrás de los productos
que presentan -la realidad de la vida de quien los fabrica, sea
trabajo infantil o sin las debidas condiciones en cualquier lugar
del mundo, o los propios nuevos "esclavos de la web".
Y, también, el espacio público que esas empresas
ocupan cada vez más con su marketing.
Naomi Klein