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Gardel y el cine, la otra dimensión del mito. (Segunda parte)

| Adrián Muoyo | 24.Agosto 00 |
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El Morocho en Nueva York, el tango en Broadway

Desde la llegada del sonoro, Nueva York se especializó en producir musicales. Los estudios de Hollywood utilizaban los platós neoyorquinos para probar a las figuras de los espectáculos teatrales de Broadway. Si los conformaban los resultados, los artistas eran enviados a trabajar a la costa oeste. A la vez, algunas compañías -Paramount entre ellas- rodaban en Nueva York películas en idiomas diferentes al inglés[xi]. En general, éstas eran resultado de acuerdos comerciales entre productoras pequeñas -que se dedicaban a financiar determinados filmes- con empresas hollywoodenses que se encargaban de proveer el set de filmación y distribuir la película. A éste esquema de producción pertenecieron las nuevas apariciones cinematográficas del Morocho.

Cuando Gardel arribó a Nueva York, a fines de 1933, logró un suceso inmediato en radio y en cine. Sus películas proyectadas en el barrio latino convocaban una gran cantidad de público, que repetía el rito de pedir la reiteración de los temas musicales. Esta impactante recepción facilitó -en marzo de 1934- un nuevo contrato con Paramount por dos filmes más, con opción a otros cuatro. Para concretar este acuerdo, Gardel creó su propia compañía, la Éxito's Spanish Pictures financiada a su vez por la Western Electric.

La primera película rodada por el Zorzal en los Estados Unidos fue Cuesta abajo. Le Pera se encargó nuevamente del argumento y de las letras de los temas, y Gasnier fue convocado por el propio Gardel para dirigir el filme. El rol femenino principal estuvo cubierto por la actriz argentina Mona Maris, quien desde hacía varios años trabajaba en Hollywood. Filmada en mayo del '34, en los estudios de la Paramount ubicados en Long Island, Cuesta abajo fue recibida con mucho entusiasmo por el público. Cuando con la presencia del cantor se la estrenó en el cine-teatro Campoamor de Nueva York, las demostraciones de aprobación fueron desbordantes. Durante quince minutos se lo victoreó cuando apareció en el palco antes de la función y luego de cada tema musical "las explosiones de aplausos eran tan espontáneas, ruidosas e inevitables como un aluvión"[xii]. Un mes después, en Buenos Aires, el estreno también provocó este tipo de manifestaciones aunque no contara con la presencia del protagonista, quien estaba en viaje hacia Europa[xiii]. La gente obligó a suspender la proyección para ver nuevamente la interpretación de Cuesta abajo, una de las escenas más logradas del cine gardeliano. En ésta, la vampiresa encarnada por Mona Maris observa sin ser vista cómo el personaje de Gardel -a través del canto- da rienda suelta al lamento por su desengaño.

Del tono dramático de Cuesta abajo se pasó a la comedia en El tango en Broadway, rodada inmediatamente después, entre junio y julio de 1934. Debido al cambio de género, se prescindió de Maris por lo que los papeles femeninos fueron interpretados por la actriz española Trini Ramos y la guatemalteca Blanca Vischer. La repercusión no fue la misma que con la película anterior pese a que el filme tiene momentos antológicos. La escena donde Gardel -en pijamas- canta Rubias de New York rodeado de cuatro blondas "neoyorquinas" ha quedado en la memoria de las fantasías del porteño.

Gardel tocando la guitarra

A pesar del suceso de estas películas, el Morocho no está conforme. Las condiciones de producción no son óptimas por lo que, en una carta a su apoderado, Armando Defino, le advierte que "cuando veas El tango en Broadway te darás cuenta una vez más de lo difícil que resulta hacer películas honorables sin elementos... "[xiv].

Desde la filmación de esta última película, Gardel establece un paréntesis con el cine. Cumple compromisos contractuales que incluyen presentaciones en radio y grabaciones, y hasta se toma un tiempo de descanso en Europa. En diciembre de 1934 rueda en Long Island las escenas de su participación en el filme Cazadores de estrellas (The Big Broadcast of 1936), donde interpreta el tango Amargura y el estilo Apure delantero buey. Constituye la única película donde no asume el rol protagónico ya que aquí tan sólo anima un cuadro criollo en una producción donde se suceden varios números musicales, en el marco de una trama muy elemental.

En enero del '35 se realiza la filmación de El día que me quieras con un nuevo director, el norteamericano John Reinhardt, quien también tendrá su cargo el rodaje de Tango Bar, la última película del Zorzal. Estas dos producciones, junto con Cazadores de estrellas, fueron estrenadas después de la muerte del cantor, ocurrida en un accidente aéreo en Medellín, el 24 de junio de 1935.

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