Una vez que un hombre tiene mucho más dinero que el que puede gastar para sus placeres, ¿qué desafío queda para excitarlo? Para aquellos con una mentalidad de clase dominante, la respuesta es el poder - poder puro y completo sobre otros seres humanos. Colocaron idealistas en los medios de comunicación y en el gobierno, pero los controladores reales que Fabián buscaba eran los que tenían mentalidad de clase dominante.
La mayoría de los orfebres se habían dirigido por este camino. Conocían la sensación de gran abundancia, pero ya no los satisfacía. Necesitaban desafíos y emoción, y el poder sobre las masas se convirtió en el gran juego.
Creyeron que eran superiores a todos los demás. "Es nuestro derecho y nuestro deber gobernar. Las masas no saben qué es bueno para ellos. Necesitan ser dirigidos y organizados. Gobernar es nuestro derecho de nacimiento."
A través del país Fabián y sus amigos poseían muchas oficinas de préstamos.
Es cierto que eran de propiedad privada y de diferentes dueños. En teoría estaban en competencia unos con otros, pero en realidad trabajaban juntos. Después de persuadir algunos de los gobernadores, instalaron una institución que llamaron La Reserva Central de Dinero. Ni siquiera usaron su propio dinero para hacer esto - crearon crédito contra una parte de los depósitos de la gente.
Esta institución parecía regular la fuente del dinero y ser una institución perteneciente al gobierno, pero extrañamente, no se permitió a ningún gobernador o servidor público ingresar a la Junta Directiva.
El gobierno dejó de pedir prestado directamente de Fabián, pero comenzó a utilizar un sistema de Bonos contra la Reserva Central de Dinero. La garantía ofrecida era el rédito estimado de los impuestos del año próximo. Esto estaba en línea con el plan de Fabián - alejar las sospechas de su persona y dirigir la atención hacia una aparente institución del gobierno. Detrás de la escena, él todavía tenía el control.
Indirectamente, Fabián tenía tal control sobre el gobierno que ellos estaban obligados a seguir sus instrucciones. Él solía jactarse: "déjenme controlar el dinero de una nación y no me importa quién haga sus leyes". No importaba mucho qué partido fuera elegido para gobernar. Fabián tenía el control del dinero, la sangre vital de la nación.
El gobierno obtuvo el dinero, pero el interés fue cargado siempre en cada préstamo. Más y más se gastaba en esquemas de beneficencia y en seguros de desempleo, y no pasó mucho tiempo antes de que el gobierno encontrara difícil incluso de pagar el interés, sin hablar del capital.
Pero todavía había gente que se preguntaba: "El dinero es un sistema hecho por el hombre. Seguramente puede ser ajustado para ponerlo al servicio de la gente, y no que la gente este al servicio del dinero". Pero cada vez había menos personas que se hacían esta pregunta y sus voces se perdieron en el loca búsqueda del dinero inexistente para pagar el interés.
Los gobiernos cambiaron, los partidos políticos cambiaron, pero la políticas de base continuaban. Sin importar qué gobierno estaba en el "poder", la meta final de Fabián se acercaba más y más cada año. Las políticas de la gente no significaban nada. La gente pagaba impuestos al límite, no podían pagar más. Maduraba el momento para el movimiento final de Fabián.
10%
del dinero todavía estaba en forma de billetes y monedas. Esto tenía que ser suprimido de manera tal de no despertar sospechas. Mientras la gente utilizara efectivo, estaría libre para comprar y vender como quisiera - la gente todavía tenía
cierto control sobre sus propias vidas.
Pero no era siempre seguro llevar billetes y monedas. Los cheques no eran
aceptados fuera del país, y por lo tanto se buscó un sistema más conveniente. Fabián tenía de nuevo la respuesta. Su organización le dic a cada uno una tarjeta plástica que mostraba el nombre de la persona, la fotografía y un número de identificación.
En cualquier lugar donde esta tarjeta fuera presentada, el comerciante telefoneaba
a la computadora central para controlar el crédito. Si tenía
crédito, la persona podría comprar lo que desee; hasta cierta
cantidad.
Al principio, a la gente se le permitió gastar una cantidad pequeña
en crédito, y si esto se pagaba dentro del mismo mes, no se cobraba
ningún interés. Esto estaba muy bien para el asalariado, pero ¿qué pasaría
con los empresarios?. Ellos tenían que instalar maquinaria, fabricar
las mercancías, pagar los salarios etc., vender todas sus mercancías
y recién pagar el crédito. Si se excedían un mes, lo cargaban
con un 1,5% por cada mes que la deuda era debida. Esto ascendía al 18%
por año.
Los empresarios no tenían ninguna opción mas que agregar el 18%
sobre el precio de venta. Pero todo este dinero o crédito adicional
(el 18%) no había sido prestado a nadie (no estaba en circulación).
En todo el país los empresarios tenían la imposible tarea de
pagar $118 por cada $100 que pidieron prestados - pero los $18 adicionales
nunca habían sido creados en el sistema. No existían.
Fabián y sus amigos aumentaron aún más su posición social. Eran mirados como pilares de respetabilidad. Sus declaraciones en finanzas y en economía eran aceptadas con convicción casi religiosa.
Bajo la carga de impuestos cada vez más altos, muchas pequeñas empresas se derrumbaron. Licencias especiales eran necesarias para varias operaciones, de modo que las empresas restantes encontraran muy difícil participar. Fabián poseía y controlaba todas las compañías grandes que tenían centenares de subsidiarias. Éstos parecían estar en competencia unos con otros, sin embargo Fabián los controlaba a todos. Eventualmente, todos los otros competidores fueron forzados a cerrar. Los plomeros, los carpinteros, los electricistas y la mayoría de las industrias pequeñas sufrieron el mismo destino - fueron tragados por las compañías gigantes de Fabián que tenían protección del gobierno.