Por Erkko Autio, profesor de Estrategia Internacional de la Universidad Tecnológica de Helsinki

Al contrario de lo que mucha gente piensa, en Nokia, la estrategia de cambio comenzó muy temprano - desde que inició su pasaje de fabricante de papel higiénico, de neumáticos y de galochas de caucho, su imagen histórica, a las nuevas especializaciones.
Las primeras reuniones de reflexión estratégica para discutir el largo plazo, se realizaron durante los años 60. Mi antecesor en la Universidad, el profesor Martti M. Kaila, recuerda haber recibido una invitación del CEO para discutir las opciones de Nokia para el futuro.
El profesor y los otros invitados fueron conducidos a un salón sin sillas y se les entregó una carpeta verde. Las instrucciones eran claras: «No pueden salir hasta que tengan una estrategia de largo plazo para Nokia...». Entonces, pusieron los cerebros en sintonía y decidieron que el futuro, en aquellos años, pasaría por la electrónica. Esta decisión llevó a la empresa a arrancar, en los años 70, con una división de «modems» telefónicos, preparando así el terreno para el cambio posterior de los 80.
Pero, como algunos lectores probablemente sepan, este cambio no se realizó sin algunos errores, algunos bien grandes. Nokia juzgó que debería entrar en el mercado de los electrodomésticos, lo que los llevó, inclusive a comprar, a mediados de los 80, fábricas de televisores en Alemania. Estos movimientos resultaron desastrosos y casi liquidan la empresa. A final de los años 80, Nokia estaba en una crisis profunda.
Los «clusters» industriales y las políticas de «cluster» no eran entonces muy reconocidas ni comprendidas. Pero sucedió que, desde hacía prácticamente un siglo, Finlandia era uno de los mercados mundiales más desregularizados y sofisticados en el campo de los operadores de telecomunicaciones.

La densidad de teléfonos per cápita siempre fue muy elevada. En 1910 había 300 operadores regionales de telefonos, lo que se traducía en demanda sofisticada y competencia local.
De cualquier manera, Nokia llegó a los teléfonos móviles casi por accidente. Colaboró mucho la introducción de un «standard» común sofisticado, distribuido en los países escandinavos, el NMP-Nordic Mobile Phone. Eso fue crucial. Creó bien pronto una masa crítica para el desarrollo de los móviles. El resto es historia.
Ver también: Nokia, el roedor que puso el celular en nuestro oído.
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