Ya vimos la manera en que la Ley de Prueba Social actúa para persuadir a los demás y sobre como la Ley de la Relevancia añade un componente importante a la fórmula de la persuasuón y esta misma semana vimos como a veces restringir nuestra oferta es nuestra mejor estrategia.
En definitiva, ¿por qué comprar algo?
¿Por qué desembolsar nuestro dinero ganado con tanto esfuerzo en productos o servicios?
Tenemos que sentir, en algún nivel, que lo que nos ofrecen es un buen, o incluso gran negocio.
Esto se aplica a todo, desde productos de tiendas de comestibles hasta servicios profesionales de alta gama.
Si ves la televisión, has visto seguramente a Billy Mays, el vendedor de barba, camisa azul, gran voz y gran sonrisa. Él vende Oxi Clean y una plétora de otros productos para el hogar en estos días. Lo que el vende siempre se posiciona como una gran oferta.
Para los servicios profesionales, es más complicado. Necesitas comunicarse en mucho más profundidad. Toma por ejemplo el caso de Shai Agassi, en la portada de la revista Wired de este mes. Está comenzando una empresa para construir una red interconectada de estaciones de carga para coches eléctricos. Su primer cliente es Israel.

Agassi tiene un servicio extraordinariamente complejo que supondrá la inversión de miles de millones de dólares en países de todo el mundo, y sin embargo, aún se reduce a lo mismo: ¿Se trata de una gran oferta? Veamos los componentes básicos de una gran oferta, ya sea grande o pequeña.
Para persuadir a los clientes, es necesario que tengas una idea o historia que sume a una gran oferta. Al hacer cada uno de estos cinco criterios lo más explícitos y claros posible, tienes la esencia de la persuasión.
Luego traduce esto en el soporte adecuado para tu empresa: presentaciones, copia web, reportes, tal vez incluso vídeos. Tú no tienes que ser un Billy Mays o Shai Agassi para montar una gran oferta, pero necesitas aplicar exactamente los mismos principios.
Conclusión: Quizás más que nada tu capacidad de persuasión dependa enteramente de tu habilidad para armar y comunicar una gran oferta. Invertir tiempo y trabajo en crear esa gran oferta, da grandes beneficios. Por eso te pregunto:
¿Cuál es tu gran oferta?
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