Continuando con nuestra serie sobre los nuevos emprendimientos hemos hablado sobre: Cómo determinar los costos de los servicios profesionales, luego hemos desarrollado paso a paso una planilla de costos y también hemos desarrollado una planilla de flujo de fondos o cash flow.
Ahora me gustaría compartir mis experiencias en lo que respecta a contratar gente, más específicamente a contratar freelancers.
Cuando comenzamos un emprendimiento, si las cosas marchan bien, tarde o temprano vamos a necesitar ayuda.
Dependiendo del flujo de trabajo, a veces esa necesidad no es permanente; por lo que muchas veces es conveniente contratar a alguien específico para un proyecto específico.
A mi me gusta pensar que he adoptado el modelo de trabajo de Hollywood. Cuando se pone en marcha la producción de una película, a pesar del glamour, lo que en realidad se pone en marcha es un complejo sistema de trabajo: un grupo de personas talentosas que trabajan juntas durante el breve período de tiempo que dura el proyecto. Luego, cada cual se va por su lado para volverse a juntar en la próxima película.
Si le interesa el tema le recomiendo leer: Así gestiona la calidad un director de cine, de Eileen Morley y Andrew Silver que integra el volumen: Creatividad e Innovación de la colección Harvard Business Review (editorial Deusto).
Si es posible, contrate a alguien que ya conoce y que le merece confianza. ¿ Conoce alguien que podría estar calificado para hacer el trabajo? Cuando conocemos el grado de habilidad y responsabilidad de la otra persona, es mucho más fácil que todo marche adecuadamente. Esto le evitará contratar a alguien que le promete el cielo para luego entregarle un trabajo de poca utilidad.
Durante varios años me dediqué a entrenar a diseñadores gráficos y fotógrafos en el uso de software de retoque digital. En esa época llevaba una base de datos de las personas que me habían consultado al respecto y de las que habían recibido capacitación. En esa base cree un campo en donde anotaba no sólo las habilidades de cada persona, sino su actitud respecto al trabajo. Cada vez que necesitaba ayuda con un proyecto, utilizaba esa base para encontrar a la persona ideal, por lo que muchos alumnos se transformaron en colaboradores.
Las expectativas: lo primero sobre lo que tenemos que hablar. Antes de ponerse de acuerdo sobre los honorarios, lo mejor que puede hacer es explicarle sus expectativas con todo detalle, pues justamente de esos detalles depende el presupuesto. Por ejemplo: