El sueño de todo publicitario es segmentar el mercado persona a persona, de esta manera le estaría ofreciendo productos y servicios a quien tiene interés en ellos y, además, los puede adquirir, en vez de invertir cuantiosas sumas de dinero en medios que no ofrecen esa posibilidad. Pensemos un poco, segmentar siempre pudimos segmentar, por eso cursamos medios en una publicación y no en otra, y nos se nos ocurre pasar la publicidad de una coupé deportiva en el Discovery Kids.
Pero, por más que segmentemos, ¿qué porcentaje de los lectores de una revista se interesan y prestan atención al anuncio que queremos hacerle?. Bastante pocos ¿verdad?.
Una tecnología surgida con la Internet hace posible, aunque sea parcialmente, la posibilidad de dirigirnos persona a persona y ofrecerles lo que cada una de ellas desea comprar.
Esa tecnología son las cookies. Así, las cookies no son las galletitas de Internet, sino archivos que contienen valiosísima información sobre las preferencias de los usuarios.
Básicamente tenemos dos formas de usar las cookies en el así llamado Marketing relacional: entre un usuario y un site en particular y entre un usuario y varios sites. Veamos ahora como funciona cada una de ellas.
Como ejemplo, tomemos el caso de la famosa librería Amazon que utiliza cookies para identificar a los usuarios reiterativos y los saluda con su nombre cada vez que entran al site, además tiene "a mano" la información de facturación y domicilio de entrega.
El proceso comienza cuando:
Cuando el usuario regresa a Amazon ocurre lo siguiente: