Antes que llegaran los inmigrantes que le dieron su fisonomía y carácter al barrio, fue ese el lugar donde, en 1536, Don Pedro de Mendoza fundó la ciudad de La Santísima Trinidad y puerto de Santa María de los Buenos Ayres.
La ciudad fué arrasada (¡lindo asadito se mandaron los indígenas querandíes con los españoles que habían quedado al cuidado de la misma!) y vuelta a fundar el 11 de junio de 1580 por Don Juan de Garay en el solar que actualmente ocupa la Plaza de Mayo.
La segunda fundación, a pesar de ser la definitiva, no estuvo excenta de problemas culinarios. Fuera de chiste, el incidente es narrado por Manuel Mujica Lainez (Manucho, para los argentinos) en el cuento "La hambruna" que integra el libro "Misteriosa Buenos Aires".

La Boca nació y creció sobre las barrancas del riachuelo durante las últimas décadas del siglo XIX. Sus primeros habitantes, mayormente, inmigrantes italianos, se asentaron en el lugar atraídos por la actividad del primitivo puerto de la ciudad. Construyeron sus casas de madera y zinc y las pintaron con el sobrante de las pinturas de los barcos. Esto le dio el aspecto colorido y particular que conserva hasta el día de hoy, en que se caracteriza por ser el hogar de pintores y bohemios de toda clase.

Un estrecho pasaje de aproximadamente 100 m de largo, que toma su nombre del famoso tango de Juan de Dios Filiberto. Las típicas casas de la callecita son, en su mayoría, estudios de artistas plásticos.
La calle misma es un museo al aire libre, con estatuas, pinturas murales, bailarines de tango y actores callejeros que trabajan "a la gorra" (colaboración voluntaria).
Numerosos artistas locales ofrecen en venta sus obras a precios accesibles y, por supuesto, la temática predominante es el barrio mismo y el tango (Puede visitarse todos los días de 9 a 19 hs. La entrada es libre).

Detalle de alumbrado tradicional