He recorrido, y no tan “de paso” muchas ciudades en Italia y España. De todas podría contar cosas bellísimas y en más de una viviría por siempre. Una suerte no tener la necesidad de elegir, que de momento, tal posibilidad no existe.
Sin embargo, no soy la excepción de quienes han escrito sobre Venecia y sienten que es imposible aportar algo nuevo, diferente, original. Conclusión, me limitaré a compartir con ustedes lo que he sentido al transitarla, lo que prevalece ahora que ya no estoy.
Venecia nace de la necesidad de sus habitantes de estar a salvo de las incursiones bárbaras que entraban por Los Alpes. El sitio más indicado... Las lagunas que se encuentran entre las desembocaduras de los ríos Po y Tagliamento. Esto les permitía estar protegidos tanto desde tierra como del mar.
Venecia se extiende sobre un conjunto compacto de 118 islas sumamente próximas, unidas por 160 canales. El mas importante es el Gran Canal, el cual atraviesa la ciudad de lado a lado y en forma de S. En cuya desembocadura está ubicado San Marcos que es el centro político y en la mitad Rialto, centro comercial, unidos por el único puente sobre el canal los dos conforman el barrio San Marcos.
La verdad es que no quisiera hablar de esto sino de cosas mucho más optimistas y gratas, pero supongo que sí alguien en Pompeya hubiera sabido lo que pasaría con el Vesubio, difícilmente podría omitir hablar de ello.
Comodato cultural, este es uno de los que más me impactó. Pero claro, recién comenzaba a recorrerla y no imaginé cuanto más habría que me haría no olvidarla jamás.
En 1951, vivían 175.000 personas . En 1998 quedaban sólo 68.000, y se prevé que en 2005 se reducirán a 40.000 ... ¿Estamos en el 2005, no? La verdad es que podrían ser 20.000 y uno no se daría cuenta ya que al mismo tiempo se calculan 15 millones de turistas para este año.
Como sea, la población
disminuye principalmente porque sus habitantes emigran de a miles por año
ya que no están dispuestos a ser testigos
de la “Muerte en Venecia” ni menos a ver cada
día
más complicada su vida en una ciudad donde cada año desaparecen
casi 1,2 millones de m3 de tierra.
Por ustedes, por mí que pienso regresar, esperemos que los últimos
en irse, sean los gondolieri.
El “ Ayer Veneciano” es impresionante! Cuando uno está allí y se empieza a enterar de la cantidad de músicos, poetas y escritores que la habitaron, la describieron y hasta murieron en ella, cuesta aún más describirla.
Goethe (1749) ya decía que de tanto que se había escrito sobre Venecia él solo hablaría de lo que le impresionó más. George Sand añadía: “Amigo, no tiene usted ni idea de lo que Venecia es”. Herman Hesse contaba: “Todos los poetas y escritores han descrito, en innumerables libros, este extraordinario mundo acuático”. “La he amado desde niño” -decía lord Byron, que residió en Venecia.
Yo no puedo decir eso solo porque la conocí el pasado año.
En uno de los paseos por el Gran Canal, terminé de convencerme de cuanto artista enloqueció de amor por esta ciudad. El guía nos mostró el sitio donde había sido enterrado Stravinsky, en 1971.
A Venecia se la puede ver de mil maneras diferentes, pero para mí, son solo dos. La primera y preferida, como una ciudad mágica, repleta de colores, música, balcones floridos, palacios, puentes e iglesias, absolutamente atrapante, bella y seductora en cada vuelta de esquina donde uno ve lindo a todo el mundo y en segundos se acostumbra al sonido que emiten los cientos de remos en su contacto con el agua... Cataplash... cataplash...
Dickens escribió “ El esplendor del día que se abrió ante mí: su frescura, su movimiento, su brío, el resplandor del sol en el agua, el cielo terso y azul, el murmullo del aire”.
Y la segunda mirada, que también tiene su belleza, como la “ Crónica de una muerte anunciada”, cuna de toda nostalgia.
Máscara veneciana
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